Friday, April 20, 2012

Biografía Jorge Guillen


Estudió sus primeras letras y Bachillerato en su ciudad natal y, aunque comenzó Filosofía y Letras en Madrid alojado en la Residencia de Estudiantes, se licenció en la Universidad de Granada; en esos años hizo varios viajes por Europa; en uno de ellos, en 1919, conoce a Germaine Cahen, con la que se casó dos años más tarde. Empieza a escribir Cántico y publica crítica literaria en la prensa y sus primeros poemas sueltos en revistas. Ya licenciado, ocupa el puesto de lector en la Universidad de La Sorbona (París) hasta 1923. En 1926 ocupa la Cátedra de Literatura de la Universidad de Murcia y poco después, con Juan Guerrero Ruiz y José Ballester Nicolás idea fundar la revista Verso y Prosa para sustituir al Suplemento Literario de La Verdad y elevarlo de nivel. En diciembre de 1928 aparece en la Revista de Occidente la primera edición de Cántico; hace un lectorado en la Universidad de Oxford (1929-1931) y en este último año se incorpora a la Universidad de Sevilla. La Guerra le sorprende en Valladolid y es brevemente encarcelado en Pamplona; vuelve a su Cátedra de Sevilla y se autodestierra en julio de 1938. Ejerce su labor docente en las Universidades de Middlebury, McGill (Montreal) y en el Wellesley College; en 1947 muere Germaine y se jubila en el Wellesley College en 1957; marcha entonces a Italia, donde contrae segundas nupcias en Florencia (1958) con Irene Mochi-Sismondi, su segunda esposa, y se traslada después a Málaga; sin embargo ya había estado en España por primera vez desde la guerra en 1949, cuando fue a visitar a su padre enfermo. Reanuda su labor docente en Harvard y Puerto Rico, pero una caída con rotura de cadera le aparta de la docencia en 1970; en 1976 recibe el Premio Cervantes y en 1977 el Premio Internacional Alfonso Reyes. Fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1983, un año antes de morir en Málaga el 6 de febrero de 1984.





Poema: Más Verdad

Sí, más verdad, Objeto de mi gana. Jamás, jamás engaños escogidos. ¿Yo escojo? Yo recojo La verdad impaciente, Esa verdad que espera a mi palabra. ¿Cumbre? Sí, cumbre Dulcemente continua hasta los valles: Un rugoso relieve entre relieves. Todo me asombra junto. Y la verdad Hacia mí se abalanza, me atropella. Más sol, Venga ese mundo soleado, Superior al deseo Del fuerte, Venga más sol feroz. ¡Más, más verdad! 


 Jorge Guillén    Cántico (1919-1950)    

Poema: Inferno

Los destructores siempre van delante, Cada día con más poder y saña, Sin enemigo ya que los espante. Triunfa el secuestro con olor de hazaña, Que pone en haz la hez del bicho humano. Ni el más iluso al fin la historia engaña. El infierno al alcance de la mano.


 Jorge Guillén    Final (1981)

Poema: En Plentitud

Después de aquella ventura Gozada, y no por suerte Ni error —mi sino es quererte, Ventura, como madura Realidad que me satura Si de veras soy— después De la ráfaga en la mies Que ondeó, que se rindió, Nunca el alma dice: no. ¿Qué es ventura? Lo que es.


 Jorge Guillén

Poema: Desnudo

Blancos, rosas... Azules casi en veta,       retraídos, mentales. Puntos de luz latente dan señales       de una sombra secreta. Pero el color, infiel a la penumbra,       se consolida en masa. Yacente en el verano de la casa,       una forma se alumbra. Claridad aguzada entre perfiles,       de tan puros tranquilos que cortan y aniquilan con sus filos       las confusiones viles. Desnuda está la carne. Su evidencia       se resuelve en reposo. Monotonía justa: prodigioso       colmo de la presencia. ¡Plenitud inmediata, sin ambiente,       del cuerpo femenino! Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?       ¡Oh absoluto presente!
 
Jorge Guillén    Cántico (1928-1950)    

Poema: Los Nombres

Albor. El horizonte entreabre sus pestañas, y empieza a ver. ¿Qué? Nombres. Están sobre la pátina de las cosas. La rosa se llama todavía hoy rosa, y la memoria de su tránsito, prisa. Prisa de vivir más. A lo largo amor nos alce esa pujanza agraz del Instante, tan ágil que en llegando a su meta corre a imponer Después. Alerta, alerta, alerta, yo seré, yo seré. ¿Y las rosas? Pestañas cerradas: horizonte final. ¿Acaso nada? Pero quedan los nombres. 


 Jorge Guillén    Cántico (1928-1950)